Eva entre Pedrosa y Marquez

Silverstone y el campeón

El último fin de semana de agosto se celebraron en Silverstone las carreras de MotoGP. Ya había trabajado anteriormente en las de España, así que la empresa que me contrató, sabiendo que ahora estoy viviendo en Inglaterra,me llamó para contar conmigo de nuevo. Y yo encantada.

“Aquí sólo está el circuito y na’ más”, nos comentó la camarera del hotel la primera noche. Una vez más me sorprendió la capacidad que tenemos los españoles de repartirnos por el mundo. Sevillana era ella. Muy salá.
No sé si los habitantes del pueblo estarían de acuerdo, pero yo le doy la razón. Reconozco que no tuve tiempo suficiente para recorrerme el centro. Básicamente me desplacé del hotel al circuito y del circuito al hotel. Y, ya puestos a sincerarnos, cuando descubrí el spa tampoco tuve intención de moverme de allí. Pero los comentarios de las recepcionistas y del taxista que me recogió en la estación coincidían con el de María (la camarera).

Hablando del desplazamiento, la primera pista de que no era un pueblo grande fue que no tiene estación de tren. Las más cercanas son Wolvertone y Milton Keynes. Desde esta última puedes coger un taxi que te dejará en unos veinte minutos en Silverstone.

Nos alojamos en el Whittlebury Hall, lleno ese fin de semana a causa de las carreras. Me gustó. La habitación contaba con todas las comodidades, la comida del restaurante muy buena y ¿he mencionado que tenía un spa estupendo?

El sábado, día de entrenamiento en el circuito, tuve la suerte de reencontrarme con Marc Márquez, campeón del mundo de MotoGP. Ya nos habíamos visto en los premios de Jerez y Barcelona y, como somo dos españoles por el mundo, esta vez nos encontramos en Silverstone. Me firmó un autógrafo para mi hermano y le deseé suerte para el domingo.

Al día siguiente, ya sobre el asfalto, Marc ganó a pesar de los intentos de Lorenzo, que quedó segundo. Rossi, por su parte, pisó el podio por primer ver en esa pista.

Tocaba volver a “casa”. Igual que a la ida, de una parada en Londres no me libraba nadie. Yo vivo en el sur, en Devon, así que el recorrido más corto para llegar a Silverstone (al norte) era pasando por la capital. Para que el trayecto fuese más llevadero pasé la noche en la ciudad visitando a una amiga que hacía tiempo que no veía. El lunes por la mañana quedé a comer en el centro y sobre las 18:00 cogí un tren en Paddington hacia Exeter (capital de Devon). De ahí unos 45 minutos hasta poder decir “home sweet home”. Fue un viaje corto pero intenso. Como las carreras.

P.D: Besos a María y mi agradecimiento a Estrella Galicia por contar conmigo.

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