Árbol

Reflexiones

Eran las nueve de la mañana y la canción All of me de John Legend empezó a sonar. Gabi había cambiado la melodía con la que levantarse cada mañana después de observar que se había acostumbrado tanto a la antigua canción que ya no se despertaba.
Era sábado y normalmente los fines de semana se levantaba cuando le pedía el cuerpo, pero ese día había decidido ponerse en pie un poco antes para limpiar la casa antes de que Kevin volviese de trabajar. Se preparó un café y unas tostadas y disfrutó de su desayuno junto a la ventana. Después, llevó la taza y el plato a la cocina y aprovechó para fregar los cacharros sucios de la noche anterior. Continuó con la encimera, barrió el suelo, haciendo hincapié debajo de los armarios, y en unos veinte minutos la pequeña cocina quedó impecable.
Puso un canal de música en la televisión y encendió los grandes amplificadores que Kevin había instalado. Las canciones de moda empezaron a invadir todas las habitaciones del apartamento. Se tomó un descanso antes de continuar con la limpieza, cogió su Mac y abrió el correo, el primero era de su madre. Se preocupaba por como le estaba yendo la convivencia con Kevin y le preguntaba por su trabajo. Gabi tuvo la tentación de seguir leyendo el resto de emails y dejar las respuestas para más adelante, pero sabía que su madre se preocupaba en exceso y habría estado esperando su contestación como agua de mayo.
Después de resolver sus dudas y leer el resto de correos Gabi se dispuso a seguir con sus tareas pero, cuando estaba apunto de cerrar el ordenador, una carpeta del escritorio llamó su atención. Tenía el nombre de “reflexiones” y contenía todo lo que Gabi había escrito durante sus viajes. Tuvo la necesidad de abrirla y recordar. Aparecieron nuevas carpetas tituladas con fechas. La última era de hacía un año, precisamente de su viaje de Barcelona a Londres. Gabi hizo doble click sobre ella y empezó a leer.

“Es increíble como llegaron a marcarme las palabras de Josh. Tenía razón, estábamos totalmente solos en Barcelona. Yo sobre todo. Sola con mis miedos, con mi rebeldía, con mis ganas de demostrarle a todo el mundo que podía ser independiente. Después de lo que ocurrió con Martín salí disparada de Madrid intentando alejarme del dolor. Me propuse a mi misma olvidarle y no volver a hablar de él jamás pero tengo que empezar a aceptar que, inevitablemente, pasó en mi vida y debo convivir con ello. Ahora mi meta es conseguir que forme parte del pasado, de mi vida, sí, pero de una parte de ella que ya quedó atrás y que no puede atormentarme en el presente.

Mi etapa en Barcelona ha sido maravillosa, amo esa ciudad y he tenido la suerte de conocer a gente estupenda como Josh. Supongo que mis ansias de cariño y de cubrir ese vacío que sentí al llegar a la ciudad hicieron que confundiese mis sentimientos hacia él. Es una persona tan cercana y tiene un físico tan espectacular que entiendo que más de una perdiese la cabeza por él. Así estaba yo hasta la noche que quedamos en el W hotel. Si lo analizas, es curioso como un hombre hizo que me fuese de Madrid y ahora otro, aunque por motivos diferentes, ha hecho que me vaya de Barcelona.

Josh me propuso marcharme a Londres para aprender ingles después de contarle mi sueño de viajar a Nueva Zelanda para montar mi hotel. Me puso en contacto con su amigo Kevin, un chico portugués que conoció hace años cuando bajaba al Algarve para hacer surf. Kevin lleva cinco años en Londres y parece que tiene un puesto estable. Por lo poco que hemos hablado por Skype está trabajando como encargado en la tienda de Apple en Covent Garden. La más grande del mundo de esta conocida marca. Parece un tío inteligente.

Como era de esperar, mi madre está histérica por el hecho de irme a vivir a casa de un desconocido. Ella no ha llegado a conocer a Josh y no entiende hasta que punto me fío de él. Algo que me ha sorprendido porque realmente pensé que, después de lo de Martín, tardaría mucho en confiar en otro hombre. Sin embargo, me ha hablado maravillas de Kevin y para mí ha sido suficiente para saber que es un buen tío. Además, se ha tomado muchas molestias en los últimos días mandándome mapas de Londres y enlaces de páginas interesantes sobre la ciudad.

Antes de ponerme a escribir he estado ojeando los últimos emails que me mandó. Cuando aterrice en Gatwick tengo que coger un tren al centro y de ahí meterme al metro hasta llegar a Elephant and Castle. Me da pánico perderme por una ciudad tan grande así que he revisado las indicaciones que me dio Kevin una y otra vez. Se que seguramente sea una mera coincidencia pero un detalle que me terminó de convencer para mudarme a Londres es que Kevin vive en Princess street, o sea en la calle Princesa, donde yo vivía en Madrid”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *