Trabajo en casa

Levantando el país

He rescatado esta pequeña reflexión que escribí unos días antes de ser despedida de mi antiguo trabajo fruto de lo que algunos llamarán “rebeldía” y otros “defender mis derechos”, yo simplemente no estaba bien, ni contenta, ni motivada, lo que evidentemente desemboca en un trabajo mal hecho. Me han sorprendido mis propias palabras porque recuerdo que estaba absorta en mis emociones, deseando sacar lo que sentía. Lo escribí del tirón, sin pararme a pensar en la gramática o la ortografía, pero al leerlo creo que dije exactamente lo que quería decir. Hoy hablo desde otra etapa, más sana y “productiva” a nivel personal. Puede que no tenga un trabajo de los que se dicen con la boca grande (a pesar de ser licenciada), pero no lo cambio por como me siento ahora. Prefiero utilizar mis conocimientos para beneficiarme a mí misma y no a esta sociedad que tanto me exige y tanto me quita. Espero que os guste.

“Hoy hablo desde la frustración y la impotencia. He estado mucho tiempo esperando una oportunidad para introducirme en el mundo laboral, ese para el que tanto me he formado. Aquello a lo que llevo enfocada desde hace años porque es lo que me aportará estabilidad en la vida. Que alegría ir todas las mañanas a la oficina, ver las caras de millones de personas que, como tú, “levantan el mundo”. Pero, ¿qué haces cuando alguien se empeña en hundir tu motivación cada día? ¿qué haces cuando una persona prepotente e insegura lidera un medio en el que siempre has querido trabajar? Es triste ver como en este país personas incompetentes sin ningún tipo de valía están al frente de las grandes empresas. Personas que cubren sus carencias formativas e intelectuales con sus empleados. Personas que se olvidan de que tú también lo eres. No soy una maquina, es más, tengo muy desarrollada mi humanidad. Cualidad que parece que muchas personas de las altas esferas no han desarrollado.

Como ya he dicho, llevaba mucho tiempo esperando esto, pero no a cualquier precio, no a cambio de perder mi voluntad y mi opinión, no a cambio de que no se me respete. Hay un mundo de oportunidades ahí fuera y soy muy consciente de ello, no me rindo.” Si formar parte de este círculo supone venderte a cualquier precio hoy puedo decir con orgullo que no soy parte de él.

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