Voluntariado Guatemala. Asociación CONI

INFORMACIÓN ÚTIL

Nombre de la asociación: CONI

Website: www.asociacionconi.org

Teléfono de contacto: Lucía, 660728002

Email: l.cobos@asociacionconi.org o asociacionconi@asociacionconi.org

(También podéis preguntarme a mí cualquier duda: evabelenjp@gmail.com)

Respecto a viajar por Guatemala, también dejo aquí algo de información en cuanto a transporte y alojamiento:

Taxista en Ciudad de Guatemala: Rafael, +502 57182315

Taxista en Flores: Héctor, +502 51510932

Guía Semuc Champey: Manuel, +502 32096742

Alojamiento Ciudad de Guatemala: http://www.quetzalroo.com (buena relación calidad/precio)

Alojamiento en El Remate: Las Gardenias

Cualquier tipo de tour/viaje programado en Guatemala: Gerson, +502 50433144

Aclarar que yo personalmente hice algunos viajes sola por Guatemala, siempre tomando las precauciones oportunas y siendo consciente del país en el que estaba. Hay que informarse bien antes de viajar solo/a. Existen zonas en Guatemala con una alta peligrosidad.

Comentarios y reflexiones de mi experiencia como voluntaria:

VOLUNTARIADO GUATEMALA. ASOCIACIÓN CONI. 30/07/2018. Nueva Las Pacayas
Después de dos días visitando Flores, Yaxhá y Tikal, hoy por fin ha empezado la verdadera aventura, aquello a lo que venía y esperaba con tantas ganas. Nos hemos levantado a las 6.00, somos 10 personas en la casa y con una única ducha más vale levantarse con tiempo.
A las 6.40 ha llegado un taxi-furgoneta a la puerta de casa para recogernos (parece que alguna de las compañeras consiguió el acuerdo de que nos esperase en nuestra calle, antes tenían que caminar todas las mañanas hasta la  estación central).
No sé si sería más conveniente llamarlas furgonetas-autobuses, porque van recogiendo a más gente en diferentes puntos. Un chaval es el encargado de ir abriendo la puerta lateral del vehículo (a veces en marcha) cuando divisa a alguien en la carretera que necesita transporte. Así, entre muchas más personas de las que puede admitir ese furgón, viajamos durante 45 minutos hasta llegar a la escuela.
Una vez allí, nos bajamos junto a un descampado y una niña de aproximadamente 12 años nos recibe con un chaleco reflectance. Mis compañeros le saludan y pasan de largo, yo hago lo mismo. Atravesamos el terreno arenoso en el que ya veo a niños y niñas jugando y correteando de un lado para otro. Otros, simplemente nos observan curiosos apoyados en la fachada de la precaria construcción que alberga las clases. Veo por primera vez en sus caras dos soles negros y brillantes que enamoran.
Parece que Don Víctor, el director de la escuela, todavía no ha llegado. Según instrucciones recibidas desde la asociación, él es el encargado de encomendarnos una tarea acorde a nuestras habilidades y a las necesidades del centro. Mientras, caos. Niños y niñas que parecen no tener ninguna intención de meterse en las clases.
Opto por empezar a presentarme a todos los pequeños que se van agrupando a mi alrededor. Tod@s me regalan una maravillosa sonrisa. “Cómo te llamas?” me preguntan una y otra vez y yo les devuelvo la pregunta. Observo a mis compañer@s voluntarios para imitarles, pero tampoco parecen tener una tarea definida.
Son las 8.00 y poco a poco algun@s niñ@s se van metiendo en sus aulas de forma voluntaria. Me doy una vuelta por el centro. Encima de cada puerta de las clases viene el curso al que corresponde, desde “prepa” (preescolar) hasta Sexto de Primaria.
Los más pequeños se agrupan en el patio y una compañera empieza a hacer un corro con ell@s mientras cantan canciones. Decido unirme. Cuando estamos en pleno “corro de la patata” otra compañera me llama y me explica que tengo que dar una clase de Relajación en Sexto. Me apasiona la idea pero me preocupa que, al ser los más mayores, no lo vayan a recibir con mucho entusiasmo. Todo lo contrario, me encuentro unos niños sonrientes que me reciben con un saludo lleno de energía.
Empezamos  con la clase y me demuestran que son muy participativos. Siguen perfectamente mis instrucciones y no desvían ni un momento la atención. Termino encantada.

Va a haber un desfile en un par de días así que el espacio central de la escuela está ocupado por todos los profesores y prácticamente tod@s l@s niñ@s de la escuela entretenid@s con ensayos y con la entrega de uniformes. Me enterare más adelante de qué va el tema.
En vista de que los profesores no están en las aulas vuelvo a dar una vuelta viendo en qué puedo colaborar y en Primero me encuentro un pequeño grupo de niñas haciendo la tarea. Les pregunto si necesitan ayuda y me contestan que sí muy emocionadas. Algun@s de los niñ@s del centro sólo hablan q’etchi (el idioma local) pero ellas parecen entenderme. Es maravilloso ver las ganas que tienen de aprender.
Termina mi jornada a las 12.30, después de haber estado entre clase y clase apoyando en lo que podía, enseñando, disfrutando, aprendiendo y compartiendo tiempo con niños y niñas de diferentes edades que no paraban de sorprenderme.

VOLUNTARIADO GUATEMALA. ASOCIACIÓN CONI. 31/07/2018. Chailpec
Hoy cambio de escuela. He acordado estar tres días en una y dos en otra, así que hoy me toca Chailpec, situada en Carchá, a unos 30 minutos en coche de Cobán.
Cada escuela está en una aldea diferente, cada una con sus peculiaridades. Parece ser que la comunidad de Chailpec se caracteriza por ser muy pacífica. Sólo se recuerda un asesinato hace más de 10 años (tratándose de Guatemala es un dato sorprendente).
De entrada, el taxi esta vez no nos deja en la misma puerta porque el acceso es muy complicado. Tenemos que caminar unos 500 metros hasta la escuela por un camino de tierra rodeado de maizales. El recorrido es precioso, la verdad, pero no puedo imaginarme que ahí en medio haya una escuela.
Llegamos a un descampado y al mirar hacia arriba, en lo alto de una colina, encontramos una pequeña construcción de madera con el tejado de uralita.
Los niños juegan en una ladera que, cuando llueve, se convierte en un auténtico barrizal. Terminan el día totalmente sucios, ni un solo tramo de sus camisetas se salva pero, ¿quien le puede prohibir a unos niños jugar? En realidad es maravilloso ver cómo se revuelcan por el suelo, felices, sin importarles nada.
En este mismo espacio es en el que les daré las clases de Educación Física. Limitaré el área con unos conos naranjas para intentar que no accedan a los charcos más grandes que se forman los días de lluvia, pero es una batalla perdida, cuando empezamos a jugar al pilla pilla es preferible llenarse de barro hasta las orejas antes que perder.
En esta escuela, al igual que en Nueva las Pacayas, las clases están divididas desde “prepa” hasta sexto de Primaria. Los niños más mayores (Sexto) tienen de 12 a 16 años y en total hay unos 170.
En esta ocasión el recibimiento vuelve a ser un baño de niños y niñas sonrientes que nos cogen de las manos e intentan llamar nuestra atención a toda costa. Es imposible no sonreír. Me encantaría poder abrazarles a todos a la vez.
El tiempo va pasando y puedo sentarme poco a poco con cada uno de ell@s. Preguntarles sus nombres, edades, donde viven…En esta escuela descubro que todos los niños y niñas hablan español y la comunicación es más fluida.
William, el director de la escuela está de acuerdo en que supla a mi compañero Pablo con las clases de Educación Física (él tendrá que dedicarse a otras tareas administrativas) y empiezo con Prepa.
Con ellos todo son juegos y actividades lúdicas donde, sobre todo, se lo pasen bien. Además intentamos fomentar el trabajo en equipo, la tolerancia entre compañer@s y la igualdad. Es muy satisfactorio ver cómo van aprendiendo mientras se divierten.
Después de una hora con los más peques, bajaron corriendo por la ladera Primero y Segundo, en este caso era una clase conjunta. Y luego Tercero y Cuarto.
No me resultó difícil dar la clase con ninguno de los grupos. Todos los niños y niñas estaban muy predispuestos a aprender y a seguir mis instrucciones. Fue un auténtico placer compartir tiempo con ell@s.

Estas son sólo algunas reflexiones que escribí estando allí. En total he estado 3 semanas en Guatemala.

Como peculiaridades de los dos coles, las instalaciones de las aulas de Nueva las Pacayas son bastante mejores. Las clases tienen las paredes de cemento y las mesas y el resto de mobiliario también se ve un poco mejor que en la otra escuela. Sin embargo, no tienen sanitarios ni agua corriente, mientras que en Chailpec sí hay un gran depósito de agua que provee a los tres sanitarios que hay en los baños.
En ambas escuelas le dan atol a tod@s los niñ@s en la hora del receso (lo que en España sería el recreo). El atol es una especie de papilla hecha de elote (maiz) o arroz. Para algun@ de ell@s será la única comida que ingiera en el día.

He compartido casa con dos doctoras que también estaban de voluntarias. Le hicieron un chequeo a todos los niños y niñas de ambas escuelas para tener un informe de su estado de salud. Determinaron que muchos tienen sarna, un pequeño insecto que se mete por debajo de la piel y provoca fuertes picores, además el tratamiento es bastante aparatoso. También tenían infecciones, muchas caries y otros problemas derivados de la falta de higiene. Sumado a la malnutrición.

CONI trabaja desde España para conseguir financiación, presionar al gobierno guatemalteco y darle visibilidad a este problema. Para más información consultar los datos de contacto más arriba.

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