Praga, la ciudad dorada


El pasado 20 de diciembre pasamos tres días en la capital checa. A pesar de estar en pleno invierno, el frío era tolerable y estuvimos la mayor parte del tiempo callejeando por la ciudad. 

Como en todos nuestros viajes, el primer día por la mañana nos apuntamos uno de los Free Tour para conocer el casco antiguo. Empezamos junto a la gran plaza del ayuntamiento y visitamos muchos de los lugares más emblemáticos como el Barrio Judío o la Ciudad Vieja. Por la tarde, nos apuntamos a otro Free Tour para visitar Malá Strana y la zona del castillo. Y, al día siguiente, hicimos un tercer recorrido nocturno llamado «La ciudad iluminada». 

¿Qué hacer? 

  • Subir a la Torre del Ayuntamiento para disfrutar de las vistas desde lo alto. Cuesta unos 10 euros, pero merece la pena. Puedes subir caminando o en ascensor, nosotras lo hicimos a pie y tardamos sólo un par de minutos. Podrás ver todos los puntos interesantes de la ciudad, ya que ofrece una vista panorámica. 
  • Ver el Reloj Astronómico cuando marca las «en punto». Cada hora, las figuras de su alrededor ofrecen un pequeño espectáculo. Es interesante que algún guía os haya explicado previamente el significado y funcionamiento de la mecánica. 
  • Visitar el Barrio Judío. En esta zona encontrarás cuatro sinagogas abiertas al público. Las más relevantes son la Viejo-Nueva y la Española, esta última estaba en obras y no pudimos entrar pero, por lo visto, es la más bonita. Sí compramos entradas para la Viejo-Nueva y, personalmente, creo que es una visita que nos podíamos haber ahorrado. Aquí vuelve a ser muy interesante que un guía local os explique la historia del barrio. 
  • Subir al castillo. Es el más grande del mundo y, sin duda, impresiona por sus dimensiones y su arquitectura. Llegamos hasta allí en tranvía (recomendado, ya que es una subida empinada), pero bajamos caminando hasta el centro. 

La catedral cierra a las 17.00h., por lo que es interesante ir antes para poder verla por dentro. Nos encantaron las enormes cristaleras y nos contaron una curiosidad sobre uno de los arcos del interior: debido a sus medidas perfectas, si dos personas se colocan a ambos lados de las columnas que lo sostienen, podrán escucharse perfectamente, como si se estuviesen hablando al oído. 

  • Comer en los puestos de la calle. Tuvimos la suerte de poder ver la ciudad llena de mercados navideños que ofrecían infinidad de comidas diferentes: salchichas, codillo, gofres…En el mercado de la Plaza Vieja probamos por primera vez el famoso trdelník, un riquísimo rollo de masa dulce que se va haciendo sobre las brasas. Probamos dos, uno en la calle y otro en una de las tiendas especializadas que verás por todas partes y, sin duda, el primero estaba mucho más rico. 

También comimos en otro de estos maravillosos puestos, sopa de ajo, codillo con una guarnición de pasta y, por supuesto, el tradicional vino dulce. Todas comidas muy calóricas para combatir el frío. 

  • Beber mucha cerveza. Praga ofrece infinidad de bares donde hacen su propia cerveza de forma artesanal. Podrás encontrar distintas variedades y sabores. ¡A mi me gustaron todas! Es quizás especialmente destacable el Museo de la Cerveza, cerca del puente de Carlos IV, donde te ponen degustaciones de menor a mayor intensidad. 

Lugares interesantes para visitar

  • El Castillo y su catedral
  • La Plaza Vieja y la torre del Ayuntamiento 
  • Puente de Carlos IV (indispensable) 
  • El caballo muerto
  • La plaza de Wenceslao
  • La Basílica de Sant James (por la curiosidad de la mano) 
  • Barrio de Mála Strana
  • La calle más estrecha del mundo (en el barrio mencionado anteriormente) 
  • Barrio Judío 

Bares y restaurantes

  • U Pivrnce. Un bar céntrico donde encontrarás gran variedad de cerveza y a buen precio (la dark estaba especialmente rica.). Además tiene la peculiaridad de que pueden escribir en las paredes con ceras de colores para dejar marcado tu paso por Praga. Van muchos españoles así que la señalética del bar y la carta la encontrarás en nuestro idioma.
  • U Zajíce. Aquí probamos la cerveza con miel, que estaba sorprendentemente rica.
  • El Museo de la Cerveza de Praga fue uno de los que más que gustó por la cantidad de variedades que ofrece. Aquí podrás hacer una cata de cerveza desde la más “suave” hasta la más “fuerte”.

La comida típica de Praga no es, sinceramente, muy espectacular. Podrás comer en miles de restaurantes que encontrarás por las estrechas calles del centro a un precio asequible (evidentemente hay sitio para guiris como en todas partes que intentaremos evitar). Como fuimos en pleno diciembre, apostamos por las comidas calientes. Probamos es estofado en pan (goulash), muy contundente y muy curioso, luego puedes comerte el recipiente 😉

También tienen en famoso codillo, al igual que en ciudades como Berlín o Viena. En los puestecitos navideños vendían su famoso vino caliente, no apto para todos los paladares. Y las sopas de ajo también nos calentaron cuando se escondía el sol.

Alojamiento

Nos alojamos en un pequeño hotel, céntrico y económico. Incluía un desayuno buffet. Recomendado.

City Inn http://www.city-inn.cz/

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